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El Arte en Logroño y La Rioja
Todas las Obras de y Estilos Artísticos

Prerrománico
Los restos más antiguos

 

Basílica de Santa María de Arcos, en Tricio.
Se trata del monumento religioso más antiguo de La Rioja. En origen fue un mausoleo romano del siglo III, que fue transformado en basílica cristiana en el siglo V, reutilizando elementos arquitectónicos procedentes de la antigua ciudad romana de Tritium Megallum, Tricio la Grande, que comprendía el actual pueblo de Tricio, Nájera y otras localidades próximas.

Bajo el suelo de las basílica se descubrieron enterramientos de tumbas paleocristianas de los siglos V y VI, algunos sarcófagos romanos de los siglos I al III d. C. reutilizados, y otros medievales; además de estelas funerarias romanas y otra paleocristiana. En la cabecera se conservan restos de las pinturas románicas de finales del siglo XII, repintadas sobre las originales paleocristianas del siglo V.

El edificio tiene estructura basilical con planta longitudinal de tres naves y cabecera cuadrangular. Las naves laterales están separadas de la central por arquerías apoyadas en columnas corintias formadas por fragmentos de columnas romanas del siglo I. En el siglo XVIII el interior de la basílica se cubrió con yeserías barrocas. La talla original de la Virgen de Arcos, una Virgen negra prerrománica, del siglo XI, se encuentra en la iglesia parroquial de Tricio.

Martyrium de Santa Coloma
De reducidas dimensiones, pudo ser construido en el siglo V. Consta de tres cámaras cuadradas y debajo de la mayor, la central, queda una pequeña cripta a la que se accede por dos estrechas escaleras de las cámaras laterales. La cripta está cubierta con bóveda vaída y las laterales con casquetes esféricos sobre pechinas. Hay referencias de un antiguo cenobio en Santa Coloma, restaurado por Ordoño II en el siglo X, y de tumbas de mártires.

Prerrománico. Arte mozárabe.
El uso del arco de herradura y las bóvedas nervadas se pueden ver en: Ermita de Santa María de Peñalva, en Arnedillo Ermitas de San Pedro y de San Andrés, en Torrecilla en Cameros.

Los romanos
Los romanos dejaron un importante legado en La Rioja-Logroño nuestras tierras: calzadas, puentes, acueductos...


Románico

Los Templarios y el Camino de Santiago

 

Entre Los siglos XI y XIII, La Rioja formó parte del reino de Navarra y después de Castilla. Los monarcas favorecieron la difusión del Arte Románico a través de numerosas construcciones: monasterios, iglesias, ermitas...Se trata de edificios sobrios, en los que predomina la línea horizontal, caracterizados por el empleo del arco de medio punto y la bóveda de cañón, los gruesos muros reforzados por contrafuertes y la ausencia de vanos. La escasa decoración se reduce a los capiteles de las columnas y los relieves de los arcos que cierran puertas y ventanas. Sólo algunas de estas construcciones mantienen con toda su pureza los rasgos propios de la arquitectura románica, ya que, en general, se mezclan con elementos góticos. 
En el Monasterio de San Millán de la Cogolla de Suso encontramos los primeros testimonios románicos en la ampliación que sufrió el templo mozárabe en la zona de los pies, cubierta por bóvedas de cañón, separadas por gruesas columnas de toscos capiteles, característicos de un románico muy primitivo. 
En las cuencas de los ríos Oja y Tirón se pueden visitar ermitas como la de Nuestra Señora de Tres Fuentes en Valgañón, Santasensio de los Cantos en Ojacastro, Nuestra Señora de Sorejana en Cuzcurrita o iglesias parroquiales como la de Zorraquín, Villalobar, Ochánduri, Treviana o Castilseco. Tienen cabecera plana o semicircular, ventanales y portadas en arco de medio punto y torres- campanario adosadas a la construcción. 
La iglesia de San Bartolomé en Logroño corresponde al románico tardío. En el interior, la zona de la cabecera aparece decorada por un ajedrezado propio de las iglesias del camino de Santiago. Sobre el ábside se eleva la torre, reconstruida en el siglo XVI en estilo mudéjar, que debió formar parte de la muralla de la ciudad, por lo que presenta cierto carácter fortificado. 
El mayor ejemplo de arquitectura románica en La Rioja lo encontramos en el trazado de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada, típica iglesia de peregrinación, de planta de cruz latina con girola que, sin embargo, fue terminada en estilo gótico. El ábside semicircular y los capiteles de la zona de la cabecera, junto a los recientes hallazgos escultóricos en el altar mayor construyen las mejores referencias románicas. En el alto Nejerilla se conservan interesantes ejemplos de arquitectura románica, como la ermita de San Cristóbal en Canales de la Sierra, enclavada en un bello paisaje, con un característico pórtico de acceso al sur, cerrado con pilastras y columnas con capiteles decorados, propio del románico castellano. 
Al otro lado del Ebro, cerca de San Vicente de la Sonsierra, está situada la ermita de Santa María de la Piscina, uno de los mejores ejemplos del románico riojano. Fue levantada en 1136 por el infante don Ramiro, nieto de García el de Nájera, en recuerdo de su entrada en Jerusalén por la piscina Probática. Sobre su portada se encuentra un escudo de la Real Divisa creada por el monarca; el arco se apoya en una moldura ajedrezada que recorre toda la fachada. En el interior del ábside quedan restos de pinturas murales, que probablemente representarán el motivo de fundación de la iglesia. Junto al templo se puede observar una necrópolis medieval con tumbas antropomorfas excavadas en la roca. 

ESCULTURA MONUMENTAL
La escultura románica aparece en numerosas ocasiones asociada a la arquitectura y así la encontramos en las portadas de las iglesias o ermitas, como la de Santa María de la Antigua en Bañares, del XIII, con arcos ligeramente apuntados, una representación de la Epifanía en el tímpano y un Crismón en el dintel, motivo muy extendido a lo largo del Camino de Santiago. 
No se puede olvidar la portada del cementerio de Navarrete, que perteneció al hospital de peregrinos de San Juan de Arce. La ornamentación de los arcos presenta dientes de sierra de influencia normanda y preciosos capiteles historiados en los que se encuentran escenas tan curiosas como el almuerzo de dos peregrinos en un alto en el camino a Compostela o San Jorge matando al dragón. Una representación que encontramos tanto en la iglesia de Ochánduri como en le Ayuntamiento de Navarrete es la de la lucha entre Roldán y Ferragunt, ataviados como caballeros, que simboliza la disputa teológica entre el cristianismo y el islamismo. 

ESCULTURA FUNERARIA
En la catedral de Santo Domingo, bajo un templete tardogótico diseñado por Felipe Vigarny, se guarda la sepultura del santo, ejemplo del arte funerario románico. Un modelo singular es el sepulcro de San Millán de Suso, obra excepcional del románico español, labrado en alabastro, representa en la tapa al difunto y a los pies del mismo se narran los milagros del santo. 
En Santa María la Real de Nájera se encuentran dos interesantes sepulcros de la misma época: el de Garcilaso de la Vega y el de doña Blanca de Navarra, en el que se representan motivos evangélicos, el Pantocrátor, los apóstoles y el funeral de la reina. 

IMAGINERÍA
En la escultura románica riojana fueron muy populares las imágenes de la Virgen sentada en el trono, con rostro severo, sosteniendo en su regazo al Niño. Gozan de gran devoción popular Santa María la Real de Nájera, que fue encontrada por el rey don García en el lugar donde después erigió el monasterio, la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja, en la que llama la atención la postura de los píes del Niño, Santa María de Palacio en Logroño, de piedra policromada, o la Virgen de Castejón, de Nieva de Cameros, realizada en madera policromada con apliques de pedrería y estrellas labradas en el vestido. 

ARTES SUNTUARIAS
En el Monasterio de San Millán de Yuso se custodian dos arquetas: la de San Millán y la de San Felices. La primera está decorada con placas de marfil que representan escenas de la vida y milagros del santo. La arqueta de San Felices guarda las reliquias de santo de Bilibio, maestro de San Millán. Sobresalen por su extraordinaria calidad de cruces procesionales de Mansilla de la Sierra, de plata decorada en el Tetramorfos, y la de Cirueña, de bronce dorado con apliques de cabujones, que sostiene un Cristo de tres clavos y anuncia ya el estilo gótico. 

PINTURA
Muchos templos estuvieron decorados con pinturas murales al fresco, de las que, en la actualidad apenas quedan restos: San Esteban de Viguera, Santa María de Arcos en Tricio.

ARQUITECTURA MILITAR
Durante la Alta Edad Media, la Rioja fue zona fronteriza entre los reinos de Castilla y Navarra. En San Vicente de la Sonsierra se conserva una formidable fortaleza que vigilaba el límite del reino navarro con Castilla. Construida sobre un cerro y protegida por varios cinturones de murallas, en su interior se edificaron la iglesia parroquial y la capilla de San Juan. 

Cerca de San Asensio se encuentra el castillo de Davalillo, construido por Alfonso VIII de Castilla para defender la frontera con Navarra. Tiene planta rectangular irregular y los muros están fortificados con torres semicirculares. 
La torre del homenaje disponía de una capilla en el piso bajo y las dependencias del alcaide en las plantas superiores. 

En Quel, sobre una falla rocosa, quedan restos de una fortaleza que formó parte del sistema defensivo del Cidacos, juntos a los castillos de Autol, Arnedo y Herce.

Otros ejemplos del románico riojano son:

Grañón: Pila Baustimal con decoración escrita y fechada (1199).
Tirgo: Iglesia de El Salvador: una nave cubierta por bóveda de cañón apuntado, ábside semicircular, portada decorada con motivos vegetales y geométricos, y espadaña a los pies.
Villaseca: Iglesia de San Román.
Galbárruli: Iglesia de San Esteban, románico tardío siglos XII y XIII.
Foncea: Iglesia de Arcefoncea, restos de un templo románico de una nave y pila bautismal.
Fonzaleche: Iglesia de San Martín, ábside semicircular con tres ventanas.
Cellórigo: Ermita de Santa María del Barrio.
Sajazarra: Ermita de Santa María de Cillas, románica del siglo XIII.
Ábalos: Ermita de San Felices, portada moldurada con tres arquivoltas y espadaña.
Casalarreina: Ermita de San Román de Ajugarte.
Mansilla de la Sierra: Ermita de Santa Catalina, con ábside semircular y canecillos labrados. Cruz procesional en plata dorada, de 1109.
Villavelayo: Iglesia con arcos de herradura y ventanal a los pies.
Ventrosa de la Sierra: capitel románico en la iglesia de San Pedro y San Pablo.
Viniegra de Arriba: Iglesia con bóvedas de cañón.
Ledesma de la Cogolla: Iglesia de Santa María, cabecera semicircular y portada en arco de medio punto.
Monasterio de Cañas: Imagen de la Virgen de Cañas.
Valgañón: Iglesia de Santa María de Tres Fuentes, ábside y portada del siglo XIII y ventanales de arcos lobulados; herrajes de la puerta, de forja románica.
Albelda de Iregua: Ermita de Santa María del Bueyo y ermita de Santa Fe de Palazuelos.
Almarza de Cameros: pila bautismal.
El Rasillo: Ermita de San Mamés.
Ortigosa de Cameros: Iglesia de San Martín.
Leza de Río Leza: Ermita de Ntra. Sra. del Plano y Ermita de San Martín.
Luezas: Ermita de Santa María de Royuela.
Alcanadre: Ermita de Santa María de Aradón.
Arnedo: Imagen de la Virgen de Vico.
Autol: Imagen de la Virgen de Yerga.
Cervera del Río Alhama: Imagen de Nuestra Señora del Monte.
Aguilar del Río Alhama: Ermita de Santa María de la Antigua.
Calahorra: Pila bautismal en la Iglesia de los Santos Mártires, procedente de San Millán de Yécora.

Gótico
 



La transformación económica y social que se produjo en el siglo XIII, trajo consigo importantes novedades en el ámbito cultural. La arquitectura sobria románica, evoluciona hacia estructuras más ligeras y de amplias proporciones, basadas en el arco apuntado, en los que los muros son sustituidos por amplios ventanales. 
La arquitectura gótica encuentra sus mejores ejemplos en los templos, ermitas y monasterios de La Rioja Alta, así como en los castillos y palacios fortificados, cuyos testimonios se reparten por toda la Comunidad. 
Las artes figurativas evolucionan hacia un naturalismo cada vez mayor. Además de las imágenes de vírgenes y crucificados, encontramos escultura gótica en portadas, capiteles, sepulcros y sillerías de coro. La pintura decora muros y retablos, en los que se narran escenas sagradas. Por último, la orfebrería ofrece bellísimas cruces procesionales, custodias y relicarios, realizados en metales preciosos de gran valor. 
El arte gótico en La Rioja ofrece sus primeras manifestaciones a partir del siglo XIII y se prolonga hasta principios del XVI. Las técnicas constructivas románicas evolucionan para crear edificios de mayores dimensiones en los que predomina la verticalidad. Los contrafuertes y arbotantes aligeran el peso de los muros, que son sustituidos por grandes ventanales que permiten iluminar el interior. Se utilizan los pilares fasciculados, el arco apuntado en los vanos y la bóveda de crucería en las techumbres. La decoración monumental se reduce a los pórticos de las iglesias y los capiteles, en los que aparecen motivos vegetales y escenas de la Historia sagrada. Aunque predominan las construcciones religiosas, también existen interesantes ejemplos de arquitectura civil y militar. 

ARQUITECTURA RELIGIOSA

Santo Domingo de la Calzada constituye una de las principales etapas del Camino de Santiago a su paso por La Rioja. Visita obligada de los peregrinos jacobeos es la tumba del santo, custodiada en la Catedral del Salvador, un bello ejemplo de la arquitectura gótica. Dividida en tres naves con capillas en las laterales, esta catedral presenta los elementos más antiguos, de estilo románico, en la cabecera con girola, propia de las iglesias de peregrinación. En la portada de los pies, encontramos un pórtico de carácter fortificado, que debió ser una de las entradas de la muralla que envolvía la ciudad y que todavía conserva parte de su trazado original levantado en época de Pedro I el  Cruel. Cerca de la catedral se encuentran el antiguo Hospital de Peregrinos y la Casa del Obispo Juan del Pino, transformados en Parador Nacional y Oficina de Turismo de la localidad, respectivamente. 

En Logroño, la iglesia de Santa María de Palacio fue construida en el lugar que ocupaba el palacio que donó Alfonso VII de Castilla a la Orden del Santo Sepulcro. Proyectada en estilo románico, se cubrió con bóvedas góticas y en la actualidad se conserva del edificio original el tramo de los pies y la aguja del crucero. 
Esta pirámide octogonal de influencia normanda constituye el resto más monumental y representativo del gótico del XIII en La Rioja, próxima se halla la de San Bartolomé, cuya portada de finales del siglo XIII – principios del XIV constituye el más bello ejemplo de escultura monumental de La Rioja. La iconografía recoge escenas de la vida del Santo, inspiradas en la Leyenda Dorada. En el interior del templo, hay que visitar los sepulcros de los Cabredo, del siglo XIV. 
Otros ejemplos de arquitectura religiosa son las ermitas de Sorejana de Cuzcurrita y de San Juan o de la Vera Cruz en San Vicente de la Sonsierra, ambas protogóticas de comienzos del XIII, las iglesias parroquiales de Foncea y Grañón, o Santa María la Mayor de Ezcaray, iglesia fortificada del siglo XIV que en su interior presenta una galería decorada con los escudos en piedra de los señores de la villa. Su retablo mayor, escultórico, es uno de los escasos de estilo gótico conservados en La Rioja

ESCULTURA

La Rioja conserva abundantes muestras de imaginería de los siglos XIII, XIV y XV en madera policromada: Cristos crucificados y dolientes (Leza, Jubera, san Miguel de Alfaro, Fonzaleche, Gallinero de Cameros, Ochánduri, Ojacastro, Nalda), Vírgenes sedentes de rasgos dulces con el Niño sobre su rodilla (Ábalos, Ribafrecha, Cañas, Leza, Briones, Sajazarra, Quintana, Peroblasco, Baños de Río Tobía, Jubera, Ausejo, Berceo, Santa Coloma...) y tallas de madera policromada como el Santiago de la iglesia de su nombre en Logroño, San Pedro y San Juan de Valgañón, Santiago peregrino de Jubera y san Andrés de Leza. Importadas de Flandes fueron la Verónica de la catedral de Santo Domingo de la Calzada y la Magdalena de Castañares de Rioja

PINTURA

El mejor ejemplo de pintura gótica riojana son las Tablas de San Millán, procedentes de Suso, que se custodian en el Museo de La Rioja. Se trata de dos puertas de finales del siglo XIV que servían de cierre de un retablo en cuyas caras aparecen pintadas al temple diversas escenas de la infancia de Cristo, la Virgen y la vida de San Millán, narradas en forma de “tebeo”, con viñetas y leyendas explicativas. 
Los restos pictóricos más abundantes son de cronología tardía, siglo XV o principios del XVI, como el retablo de Torremuña o el de la capilla de Santa Teresa de la catedral de Santo Domingo. También se conservan algunas obras importadas de Flandes y los Países Bajos, como la Sagra de Santa Ana o la Misa de San Gregorio, ambas en el museo de La Rioja

MONASTERIOS
 
Durante la Baja Edad Media se multiplicaron las fundaciones monásticas en La Rioja, creando nuevos cenobios o renovándose los existentes. Santa María del Salvador de Cañas fue la primera construcción riojana de estilo gótico pleno. Fundada por don Diego López de Haro en 1170, su construcción data de 1236. El claustro ocupa el centro del monasterio y a su alrededor se distribuyen las dependencias. La Iglesia, que se construyó en el siglo XVI, presenta una cabecera de tres ábsides con grandes ventanales ojivales en dos alturas. A la sala capitular se accede a través de un pórtico decorado con motivos vegetales y en su interior se alberga el Museo del Monasterio, en el que se encuentra el sepulcro de Doña Urraca López de Haro, hija del fundador y abadesa del convento; en la tapa aparece la finada y en los laterales se han representado escenas de su entierro. 
El monasterio de Santa María la Real de Nájera se rehace de nuevo entre 1431 y el siglo XVI. Su fundación por el rey Don García en 1052 se atribuye a un hecho milagroso: la aparición de una imagen de la Virgen en aquel lugar, al que llegó el monarca  persiguiendo un halcón. Sobre la cueva en la que la leyenda sitúa los hechos, se edificó la iglesia que, por su estrechez, recuerda modelos prerrománicos. Al exterior, la cabecera semeja una fortaleza por los contrafuertes cilíndricos. En Santa María se encuentra el Panteón de los reyes de Navarra, el Claustro de los Caballeros, con bellas tracerías platerescas, y una magnífica sillería de coro en la que se ha representado al rey Don García, vestido de guerrero medieval, en el respaldo de la silla abacial. 
Santa María de Valvanera fue reconstruido en el siglo XV, tras sufrir un incendio, según modelo muy similar al de Nájera. El monasterio, situado en un enclave natural de gran interés, guarda una talla románica de la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja

ARTES SUNTUARIAS

En algunas iglesias y ermitas de La Rioja se conservan cruces procesionales, copones, custodias y relicarios de finales de la Edad Media, realizados en plata y bronce dorado, entre los que sobresale la Custodia del Ciprés, donada a la catedral de Calahorra por Enrique IV en 1462. El Arca de las Reliquias de San Formelio de Bañares, de mediados del XIV, se considera una pieza única de la esmaltería riojana; su armazón de madera está recubierto por bronce y esmaltes, que representan motivos heráldicos, vegetales, animales fantásticos y figuras humanas. 

ARQUITECTURA MILITAR

En La Rioja, como comarca fronteriza entre Castilla y Navarra, fueron habituales las construcciones defensivas durante los siglos XIII, XIV y XV. En algunos casos se trata de simples torres fuertes que controlaban los pasos de entrada o salida de una población ( Anguciana), en otras son castillos –fortaleza construidos sobre un cerro ( San Vicente de la Sonsierra, Cornago) o auténticos palacios fortificados, como los de Cuzcurrita, Leiva, Agoncillo o Sajazarra.  También la construcción de puentes fue fundamental y, aunque han sido modificados posteriormente, podemos considerar de origen medieval el que atraviesa el Ebro en Briñas, que enlazaba Haro con la Sonsierra, y el que unía San Vicente con Briones, que mantiene su trazado medieval a pesar de las reconstrucciones. De menor envergadura es el de Puente de Hiedra sobre el Najerilla, en Ventrosa. 
Otros ejemplos del gótico riojano son:
Cuzcurrita de Río Tirón: Ermita de Ntra. Sra. de Sorejana, tramos del siglo XV.
Treviana: Iglesia de Santa María, del siglo XV, pintura sobre tabla de estilo hispano-flamenco.
Sajazarra: Palacio fortificado del siglo XV con torre del homenaje de cuatro plantas; iglesia y puerta de la muralla.
Ábalos: Iglesia de San Esteban, portada de estilo Reyes Católicos, siglo XVI.
San Vicente de la Sonsierra: Puente de trazado medieval sobre el río Ebro.
Briones: Restos del castillo-fortaleza y muralla; casa gótica en la plaza Mayor.
Anguciana: Torre fuerte del siglo XIV sobre el puente del río Tirón.
Baños de Rioja: Torre fuerte del siglo XIII.
Bañares: Iglesia de la Santa Cruz, de estilo Reyes Católicos; arca de San Formerio, relicario del siglo XIV, de bronce y esmaltes.
San Asensio: Monasterio de Santa María de la Estrella; restos del claustro del siglo XIV.
Santurde: Torre fuerte del siglo XIII, de los Condes de Baños.
Ojacastro: Iglesia de San Julián y Santa Basilisa, del siglo XV.
Pedroso: Iglesia de El Salvador, portada de estilo Reyes Católicos, siglo XVI.
Valvanera: Iglesia de Santa María, reconstruida en el siglo XV tras un incendio.
Ventrosa de la Sierra: Puente de la Hiedra sobre el río Najerilla, perfil en arco apuntado.
Brieva de Cameros: Imagen de la Asunción-Coronación de la Virgen y tríptico de San Antón, de estilo hispano-flamenco, en la iglesia parroquial.
Viniegra de Arriba: Coro alto de la iglesia de la Asunción, con alfarje de influencia mudéjar.
Villavelayo: Cruz procesional del siglo XV decorada con un Calvario.
Entrena: Iglesia del Convento de Santa Clara, retablo de pinturas al fresco del siglo XVI.
Villamediana de Iregua: Iglesia de Santa María de la Asunción.
Nalda: Cristo crucificado del siglo XIII y Virgen de Villavieja, en la iglesia parroquial.
Clavijo: Ruinas del Monasterio de San Prudencio, restos de la iglesia con portada gótica.
Nieva de Cameros: Iglesia de San Martín, portada de estilo Reyes Católicos.
Villoslada de Cameros: puente medieval sobre el río Iregua.
Leza de Río Leza: Imagen de la Virgen del Plano, siglo XIII-XIV, en la iglesia de Santa María la Blanca.
Agoncillo: Castillo de Aguas Mansas, de planta cuadrada con torreones en los ángulos, de los siglos XIII y XIV.
Arnedillo: Torre fuerte del castillo.
Munilla: Cristo crucificado en la iglesia de Santa María.
Enciso: Iglesia de Santa María de la Estrella y portada de estilo Reyes Católicos en la iglesia de San Pedro, torre fuerte. Restos de fortaleza medieval.
Calahorra: Museo Diocesano, esculturas y pinturas de estilo gótico; La Custodia del Ciprés, donada por el rey Enrique IV a la catedral en 1462.
Cornago: Castillo fortaleza de la familia de los Luna. Iglesia de San Pedro, del siglo XV.
Cervera del Río Alhama: Iglesia de San Gil, del siglo XV.


Renacimiento
Claustro de Yuso, retablos, palacios...


 
A lo largo del siglo XVI triunfó en La Rioja el arte renacentista, constituyendo el tránsito entre el elaborado estilo gótico de finales de la Edad Media y el suntuoso barroco de siglos posteriores. 
La prosperidad económica propició la finalización de los edificios iniciados en el siglo XV, así como la construcción de otros nuevos, dentro de un estilo sobrio basado en los principios de la arquitectura clásica, con el uso del arco de medio punto, la bóveda de cañón y las formas rectas. La pintura y la escultura se orientan hacia un realismo idealizado, en el que las imágenes, de gran belleza formal, recuperan los cánones del arte greco- romano.
La Rioja conserva un importante patrimonio artístico de esta época, en el que se incluyen templos y palacios, catedrales y monasterios, imágenes y retablos, pinturas y piezas de orfebrería. La abundancia de obras, unida a su gran calidad artística, hacen del Renacimiento uno de los periodos más interesantes del panorama artístico de esta región.
El Renacimiento, movimiento artístico y cultural surgido en la Italia del siglo Xv, se extendió por toda Europa imponiendo los valores ideológicos y estéticos de la Antigüedad Clásica. El triunfo del individualismo y la clase burguesa, el florecimiento de los núcleos urbanos y la economía de mercado, y la difusión del Humanismo en sus dos vertientes, artística y literaria, pusieron fin al largo período medieval con el nacimiento de la Edad Moderna.
El arte renacentista se fundamente en los ideales clásicos y así, en La Rioja, como en el resto de la Península, se dejarán sentir sus ecos a partir de las décadas finales del siglo XV, primero con el estilo Reyes Católicos, en el que se observan reminiscencias góticas y, después, con el Plateresco y el Renacimiento Pleno ya en el siglo XVI.

ARQUITECTURA

La nueva técnica constructiva renacentista se introduce paulatinamente en La Rioja en la construcción y finalización de edificios góticos, por lo que existió un apego a las soluciones tradicionales como la cabecera poligonal, la bóveda de crucería o la planta de salón de origen tardogótico, que alcanzó gran difusión en nuestra región. Se trata de iglesias de tres naves de igual altura, separadas por pilares prismáticos o cilíndricos y cubiertas por bóvedas estrelladas, con cabecera ochavada y, en ocasiones, capillas entre contrafuertes. A este tipo pertenecen las parroquias de Fuenmayor, Briones, Navarrete, las catedrales de Calahorra y Logroño, o la iglesia del monasterio de San Millán de Yuso.
Un modelo similar pero de una sola nave se encuentra en las iglesias de Ábalos, Agoncillo, Leiva o Santiago en Logroño. Algunas obras en ladrillo adoptan el modelo mudéjar aragonés, aunque con austeridad y sin filigranas ornamentales, como es el caso de la iglesia parroquial de Aldeanueva de Ebro.
Las tres obras cumbre de la arquitectura riojana son la colegiata de  Santo Tomás de Haro, construida a partir de 1534 bajo la dirección de Juan de Rasines, al derruir una iglesia anterior del siglo XV cuya amplitud espacial se debe a la sabia combinación de una nave de salón con una cabecera centralizada; la iglesia de Murillo de Río Leza, iniciada en 1560, ejemplo del pleno renacimiento en su planta de nave única de tres tramos y capillas entre contrafuertes, cubierta por bóvedas de cañón y cúpula sobre pechinas; y la iglesia del Convento de San Francisco en Santo Domingo, obra cumbre del estilo herreriano en La Rioja, construida en el último tercio del siglo XVI.

PINTURA

Durante el siglo XVI, la escultura disfrutó de más popularidad que la pintura, que se relegó en muchas ocasiones a los retablos de las localidades más humildes. Sin embargo, se produjeron también obras de gran calidad artística, entre las que sobresalen las de Andrés de Melgar, la personalidad más fuerte del panorama pictórico riojano que, desde su taller de Santo Domingo, acaparó la producción local con un característico estilo amanerado en el que se concede gran importancia a los detalles (Monasterio de la Estrella, trascoro de la catedral de Santo Domingo, retablo de Bezares).

Hacia 1540 la pintura riojana recibe el influjo de Rafael y Leonardo (retablo de la iglesia de la Estrella en Enciso, bancal del retablo de Torremuña, retablo de los santos Juanes en Muro de Aguas) que, a partir de 1570 es sustituido por la tendencia miguelangelesca (retablos de Herce y San Pedro de Enciso) en la que destacará la gran figura de Juan Fernández de Navarrete, el Mudo, riojano que trabajó en El Escorial.

SILLERÍAS DEL CORO

La influencia del círculo burgalés en la escultura renacentista de La Rioja fue muy acusada, como prueban las sillerías de coro de las catedrales de Santo Domingo de la Calzada y Calahorra. La primera de ellas labrada a partir de Andrés de Nájera y Guillén de Holanda, consta de dos pisos de sillas con misericordias y respaldos esculpidos con imágenes de santos. La sillería de Calahorra es de mayores dimensiones, sin embargo, la imaginería es más clásica. La sillería de coro de la iglesia parroquial de Zarratón, aunque más modesta por sus dimensiones, presenta los respaldos tallados con bustos en medallones y grutescos. En La Redonda de Logroño la sillería fue realizada por Juan de Lorena en una línea severa y clasicista combinada con decoraciones romanistas.

CRUCEROS

Los cruceros se consideran los elementos arquitectónicos y religiosos más característicos del Renacimiento riojano. Situados en lugares de cruce de caminos, se utilizaban para señalar un lugar sagrado y, en ocasiones, como picota en la que el señor local aplicaba justicia. Se encuentran ejemplos en Entrena, Munilla, Ojacastro, Canales, Brieva. Algunos se cubren con un templete, como el de Calahorra, Lardero, Corera, Muro de Aguas, Enciso o el de Arenzana de Abajo, que sólo conserva las columnas que sustentaban la cubierta del crucero y la cruz central. La ermita de los Judíos de Grañón es un crucero cerrado en sus cuatro lados, convertido en un pequeño templo.

PORTADAS MONUMENTALES

Las portadas constituyen los elementos más vanguardistas del edificio renacentista. La tipología más repetida es la del arco triunfal: la puerta de remata en arco de medio punto, flanqueada por columnas y pilastras sobre las que apoya el entablamento o dintel y coronada por una hornacina y frontón. Grutescos, guirnaldas, medallones, ángeles alados y amorcillos decoran el conjunto. Los ejemplos más espectaculares se encuentran en Santo Tomás de Haro, preciosa portada con decoración plateresca promovida por los Velasco, Condestables de Castilla, y realizada por el gran artista Felipe vigarny entre 1515- 1525, el Convento de La Piedad en Casalarreina, de 1519, cuya escultura, distribuida a modo de retablo bajo un pórtico exento, representa un programa humanístico con mensaje salvífico; la Puerta del Evangelio en la catedral de Calahorra en la que, sobre el doble ingreso con decoración plateresca, hay un remate de estilo Reyes Católicos.

En la arquitectura civil, sobresalen las de la Casa del Santo, actual albergue de peregrinos en Santo Domingo de la Calzada, el Palacio Quincoces en Briones, la Casa del Mesón de Alberite o el Palacio Peternina en Haro.

SEPULCROS

Además de la imaginería y la escultura de retablos, el renacimiento escultórico riojano cuenta con extraordinarios conjuntos sepulcrales como los de las iglesias de Villalba, Villalobar, Tirgo, Briones, además de los existentes en el convento de san Francisco en Santo Domingo, el panteón del monasterio de Santa maría la Real en Nájera y las catedrales de Santo domingo de la Calzada, Calahorra y Logroño.

RETABLOS
 
La tendencia burgalesa se observa en los retablos de la primera mitad del siglo XVI, con sencilla traza y rica ornamentación plateresca, como el de Ventrosa, Baños de Río Tobía, Alesón y Nestares.

El retablo de la catedral de Santo domingo de la Calzada, obra cumbre de la retablística riojana, fue encargado a Damián Forment en 1537, quien aportó un estilo más dinámico y con decoraciones paganas, que encontró numerosos seguidores en La Rioja Alta (Castañares de Rioja, Villalva, Grañón, Ojacastro).

También fue el origen del nuevo estilo manierista, en el que se acentúa la expresividad y el retorcimiento en personajes llenos de pasión (Ábalos, San Vicente, Alberite, Aldeanueva de Ebro, Ajamil).

En el último tercio del siglo aparece en La Rioja el romanismo, un arte oficial que respondía a los ideales contrarreformistas de Trento, imponiendo una moda estética basada en imágenes exentas de gran belleza formal, pero faltas de emotividad, inscritas en sobrias mazonerías (Manjares, Muro de Cameros, Sorzano). Este modelo evolucionará hacia formas barrocas a principios del siglo XVII (Alcanadre).

ARTES INDUSTRIALES

Durante el siglo XVI adquirieron gran importancia las artes industriales. Entre ellas sobresale la orfebrería, que dispuso de talleres por toda la región (Santo Domingo, Nájera, Logroño, Arnedo, Calahorra y Alfaro). Se conservan cruces procesionales de estilo hispano flamenco, llenas de grutescos (Ezcaray, Ojacastro, Villar de Torre y Brieva), custodias procesionales (Santo Domingo), custodias de templete en cimborrio de taller burgalés (Ezcaray, Cellórigo), y de copón de taller logroñés (Peciña y Leza), navetas, copones y cálices (Calhorra, Casalarreina, Navarrete, Torrecilla). La rejería posee excelente calidad y aparece cerrando ventanales de palacios o capillas particulares en las distintas iglesias (catedral de Santo domingo de la Calzada, la Redonda en Logroño). La azulejería (Enciso, Valgañón) y el bordado (Grañón, Enciso, Zarratón, Briones) produjeron también obras de gran valor.


Barroco
Torres del barroco riojano

 


Desde finales del siglo XVI y hasta bien entrado el XVIII, se desarrolla en la Rioja el arte de Barroco. El equilibrio y la sobriedad del Renacimiento desaparecen a favor de un estilo suntuoso y recargado, con el que se pretende impresionar a través de efectos de luz y perspectiva, las bóvedas y cúpulas pintadas, las puertas y ventanas decoradas con frontones partidos, escudos, rejas, óculos, hornacinas, columnas salomónicas...y, en general, la profusión ornamental. La escultura reproduce imágenes expresivas, en actitud inestable, recubiertas de ropajes agitados y con abundantes pliegues. La pintura se interesa por las composiciones en diagonal, los estudios de perspectiva y los contrastes entre luz y sombras, principalmente en cuadros de temática religiosa. Las obras de estilo barroco en La Rioja son muy abundantes y de gran calidad y se encuentran dispersas por toda la comunidad.

ARQUITECTURA RELIGIOSA

La Iglesia Parroquial de San Miguel en Cuzcurrita es la más característica del barroco riojano. Construida en piedra sillar típico de la Rioja Alta, posee una fachada curva a base de superficies cóncavas y convexas sobre las que se asienta la torre de tres cuerpos. En el interior la nave central está cubierta con arcos de medio punto.

En la Rioja Baja, la Iglesia de San Miguel de Alfaro constituye la construcción más interesante de ladrillo de toda la región. Tiene tres naves, con triple cabecera, separadas por pilastras de ladrillo que sujetan bóvedas y cúpulas. La fachada, formada por tres portadas, posee una galería de tradición aragonesa y sobre ella un frontón curvilíneo. A ambos lados de la fachada, las torres gemelas.

Otros ejemplos de iglesia barroca los encontramos en Briñas, Corera, Igea, Alberite o Soto en Cameros; esta última posee unas bellas yeserías de trazado geométrico, que decoran la cúpula del crucero.

TORRES

Un rasgo característico del barroco riojano son las torres- campanario en el siglo XVIII, con varios cuerpos superpuestos: los más bajos de sección cuadrada, el superior octogonal y un chapitel cuajado de pináculos como remate. Este modelo lo encontramos en las iglesias de Briones, Haro o en Santa María de la Redonda en Logroño, cuya portada de los píes se concibe a modo de retablo, flanqueada por dos torres barrocas conocidas popularmente como “las gemelas”.
 
La torre de la catedral de Santo Domingo sigue también este esquema y se levantó en el siglo XVIII para sustituir a otra anterior medieval. Posee la peculiaridad de ser exenta y se le ha dado en llamar “la mejor moza de La Rioja”, ya que es la más alta de todas (69m.).

ERMITAS

Las ermitas barrocas en La Rioja son muy numerosas, debido a la gran religiosidad popular: algunas se encuentran aisladas del casco urbano y a ellas se acude en las procesiones o en las tradicionales romerías.

En Grañón se encuentra Nuestra Señora de Carrasquedo, de planta de cruz latina, con una nave, arcos de medio punto que sujetan los lunetos y cúpula en el crucero. A los pies hay un coro alto y adosada a ella está la casa del santero. En Briones, la ermita del Cristo se levantó sobre la antigua Iglesia de San Juan, con planta octogonal inscrita en un rectángulo, y gran cúpula central. En su interior se conservan retablos, pinturas y tallas de la época.

En Haro, la Basílica de la Virgen de la Vega, fue edificada en el siglo XVII y reestructurada en el XVIII. En Pedroso, Nuestra Señora del Patrocinio fue construida con mampostería tradicional, encadenada con ladrillo y sillería. La fachada tiene tres arcos de acceso al pórtico y en el interior, las yeserías del presbiterio, los retablos y el templete son característicos barrocos.
 
PALACIOS
 
La abundancia de piedra de sillería en las canteras de la Rioja Alta, unida a la bonanza económica, posibilitaron la construcción de importantes edificios civiles de gran envergadura en el siglo XVIII.

En Haro son muy numerosos los ejemplos de arquitectura civil barroca: el Palacio de la Plaza de la Cruz, de tres plantas y alto, con portada de medio punto, seis grandes balcones y escudo central, el Palacio de las Bezaras, en la calle de la Vega, ocupado por una entidad bancaria; el de los Condes de Haro, con portada flanqueada por columnas salomónicas bajo el escudo central, que actualmente es la Casa de la Cultura. En Briones, el Ayuntamiento se ha instalado en el Palacio de Marqués de San Nicolás, con fachada simétrica, organizada en tres calles y tres cuerpos, un modelo de palacio barroco que se repetirá en el Palacio del Marqués de San Nicolás, con fachada simétrica, organizada en tres calles y tres cuerpos, un modelo de palacio barroco que se repetirá en el Palacio de Espartero en Logroño.
 
Otros edificios civiles de gran interés son el Palacio Paternina o de los Marqueses de Terán en Ollauri, el Palacio de Pobes en Casalarreina, el Palacio de los Marqueses de Legrada en Ábalos, o diversas casas nobles de Cuzcurrita y Fuenmayor.

En la Rioja Baja, son característicos los edificios de mampostería y ladrillos con balcones, herrajes, escudos y una galería de arquillos en la última planta. Así los encontramos en Arnedo, Aldeanueva de Ebro y Alfaro. En Calahorra se conserva el Palacio Episcopal, edificio con manifestaciones barrocas en su portada de cuatro plantas.

El mejor ejemplo de construcción palaciega del XVIII en la Rioja Baja los encontramos en Igea: el Palacio del Marqués de Casa Torre, un gran edificio de planta cuadrada construido en sillería de piedra negra de basalto y ladrillo. En sus fachadas lucen los blasones nobiliarios y la posterior de cuatro plantas con galerías se levanta sobre la huerta y el río. En su interior conserva la capilla, la escalera y en sus bajos, los restos de un trujal y almacén de aceite.

ESCULTURA Y PINTURA

Las obras de escultura y pintura de estilo Barroco son muy abundantes en La Rioja. Encontramos esculturas formando parte de retablos (Retablo de Santa Catalina en la iglesia parroquial de Ribafrecha, retablo de San Esteban en Murillo) o como piezas independientes (Niño Jesús de la Bola de la Iglesia de Briones, San Miguel en la iglesia de Alfaro, la Magdalena de la iglesia de Azofra).
 
En cuanto a la pintura, hay una preferencia por los temas religiosos (pasajes de la vida de los santos, martirios, inmaculadas), aunque también se cultiva el retrato, el bodegón y el paisaje.
Además de los conjuntos de frescos de bóvedas y cúpulas en los templos, se usó el óleo sobre lienzo en la pintura de caballete; también fue muy popular la pintura sobre cobre, importada de Flandes, de la que quedan bellos ejemplos.

OTRAS OBRAS DE INTERÉS

También revisten interés las sacristías de san Millán de la Cogolla de Yuso, Murillo de Río Leza y Briones, las sillerías de coro de las iglesias de Alfaro y Murillo de Río Leza, las rejas de coro de Santiago de Logroño y San Miguel de Alfaro, el trascoro de San Millán de Cogolla (Yuso), los órganos y cantorales de las iglesias de Briones y Briñas, y numerosas piezas de orfebrería: cruces procesionales (Daroca), custodias (Enciso, Navarrete, catedral de Calahorra, Lagunilla de Jubera), cálices (Santo Domingo de la Calzada) y arquetas relicario (iglesias de santa Cruz de Nájera, parroquial de Ezcaray).

 

Neoclásico
Palacios, Teatros y edificios públicos
 


LOGROÑO

- Teatro Bretón de los Herreros, de 1880.
- Instituto Sagasta, de Luis Barrón, en 1895
- Palacete de la Diputación, de 1860.
- Los edificios de la Beneficencia y el Hospital Militar, última década del siglo XIX.

HARO

- Teatro Bretón de los Herreros, 1841, en la antigua iglesia del convento de San Agustín.
- Sucursal del Banco de España, 1892.

ALFARO

- Edificio del Ayuntamiento.
- La cárcel antigua, hoy Albergue Juvenil.

 

SIGLO XX

Renovación y modernidad


 
Edificio de la Universidad de La Rioja


En el siglo XX hay ejemplos de una corriente ecléctica, que mezcla diferentes estilos: de influencia modernista, naturalista y clasicista.

LOGROÑO

- En el Espolón, fachada de la antigua sede del Banco de Vizcaya (1902).

- El antiguo Matadero Municipal, al otro lado del Ebro, de 1910, con estructuras metálicas y ladrillo; ahora es la Casa de las Ciencias.

- La Escuela de Artes y Oficios, de 1911, con mezcla de estilos y materiales.

- La Plaza de Abastos, de Fermín Álamo, en 1928, de estilo ecléctico.

- De finales del siglo XX hay que destacar la obra del Ayuntamiento de Logroño, en 1980, del arquitecto Rafael Moneo y el Palacio de Congresos de RIOJAFORUM, en 2004, de los arquitectos José Manuel Barrio y Eguiluz y Alberto Sainz de Aja del Moral.